viernes, 24 de febrero de 2006

Navegando






Andaba navegando buscando un driver para ayudarle a instalar un modem a
un amigo cuando caí en la trampa. Me distrajo un banner, uno de esos
mismos pequeños avisos que siempre castigo con el látigo de la
indiferencia. Tanto odio la intrometida publicidad en Internet que tengo
un maravilloso programita (pop-up stopper) instalado en mi equipo que
bloquea todo intento de las descaradas ventanas que se me quieren meter
al rancho a venderme pendejadas mientras me conecto a la red por razones
no comerciales. El publicista esta vez me metió el gol. Claro, me habló
suavemente una voz femenina, el viento movía su cabello y me invitó a
hacerle repetir lo que quisiera. El banner era pequeño lo admito, pero
caí. No sólo repitió lo que le escribí, sino que sus ojos siguieron
lenta y sensualmente los movimientos de mi mouse. Y claro, ahí estaba
treinta segundos más tarde en su sitio web siguiendo los labios de
personajes animados y escuchando sus melodiosas voces mientras sus ojos
parpadeaban en la pantalla desafiando mi imaginación.

Y era de esperarse, casi me meten el segundo gol. Me descubrí mirando
los precios de actuación de estos personajes en la otra pantalla chica y
hasta me vi tentado a aceptar el "free demo". Menos mal otra vez opté
por resistir y les empecé a escribir para desahogarme.

Bueno, no he sido muy amigo del Flash pero acepto que ya se nos metió al
rancho. Y vale la pena reconocer el ingenio de estos creativos gráficos
que están empeñados en convertir la web en un segundo televisor.

La evolución de Internet como medio comercial está amarrada a la
capacidad de aumentar las ventas de quienes le apuestan al comercio
electrónico, y el vendedor siempre le transmite sus desafíos a su
cómplice el publicista.

Un abrazo,

Diego

Pd. Ah!, y la cuña publicitaria:
Se trata de SitePal, un producto de la empresa newyorkina de medios
Oddcast:
http://www.oddcast.com/sitepal/

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