lunes, 13 de febrero de 2006

Incesgénesis, el diseño original


Por Rodrigo Restrepo Gallego

SEGUNDA PARTE.

Kai despreciado por Ev-Ma y repudiado por Bel-La arrebató en fuga hacia nuevas égidas, lejos del vecindario, a las otras hijas de Ev-Ma. Con su huida obligó a la madre, a un solo hombre, Dan-Pa. Kai tuvo con Ev-La a Enoc-El. Construyó con huesos de burros, cañas y barro, cambuches para que en ellas vivieran separadas en solitario las otras hermanas: Set-La, Dan-La y Kai-la.

En su regreso Bel y Set encontraron alojo en el cambuche sagrado de Bel-La; durante tres meses comieron y bebieron chivas, aprendieron de sahumerios y de ofrendas para ver y hablar con los seres de los cielos, que para Bel eran como ver y hablar con Ev-Ma.

Guiados por Bel-La caminaron 40 días hasta los cambuches de huesos y pieles de Kai; conocieron a la mujer de Kai, Ev-La, y a sus otras tres hermanas, a su sobrino-sobrino, Enoc-El. De regalo para Kai, sus hermanos Bel y Set recolectaron las quijadas de los burros muertos en su largo viaje, que él transformaría en arado para aricar la tierra.

En la primera noche Ev-La, mujer de Kai, ya influenciada por su suegra Ev-Ma, sobre aquello de varios hombres para una mujer, se acomodó en el nido con Bel, mientras Set dormía a los pies como acostumbraba hacerlo con su madre y padre.

Los padres de Kai y Bel solitarios de nuevo, el uno para el otro, procreaban nuevos hijos para cumplir con el castigo impuesto por los seres del cielo, que nunca habían visto, pero que Bel-La les inventó en medio de la resaca del día después a la danza de los destilados de trigo y cebada fermentados por Dan-Pa.

Enoc-El construyó nuevos cambuches en la tierra dada por su padre Kai; fue tomado por Set-La quien lo hizo su preferido. Desplazó a Dan-La y a Kai-La más afuera de sus dominios donde debían seguir esperando nuevos varones; mientras él y su padre Kai intercambiaban sus casas y todo los que en ellas hubiera. Mi casa es tu casa.

De Enoc-El y Set-La nació Ada-La e Ira-Del quien vivió con Dan-La y procreó a Mehu-Jael; quien tuvo a Metu-Sael con Kai-La; de Metu-Sael y Ada-La nació Lamec-El.

Los cambuches crecieron en número hasta hacer de las tierras de Enoc-El la primera ciudad, donde la mujer podía tener varios hombres, entre ellos uno preferido, para criar otras mujeres y otros hombres que poblarían la tierra, ya diseñada para la humanidad.

Aquella noche, la noche de Ev-La, Bel y Set, Kai encontró a su mujer Ev-La poseída por Bel, según la costumbre de una mujer con varios hombres, impuesta por Ev-Ma. Se desencajó en furia al recordar la historia, que no estaba dispuesto a repetir, de su madre con Bel. Tomó una quijada de burro, de las traídas por sus hermanos como regalo, atacó sin piedad a Bel, repitió golpes y golpes hasta que Set con el primer baculazo de la historia lo tendió cuan largo era, encima de Bel y de su mujer. Bel murió desangrado en brazos de la mujer de Kai, sólo alcanzó a decir: Malparido.

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