lunes, 16 de enero de 2006

Un final para Mandrake



UN FINAL PARA MANDRAKE

Por: Zoroastro

Tres días después del concurso mundial de magia, Mandrake seguía mirando el cubo de cristal puesto sobre la mesa. A pesar de los esfuerzos de los ingenieros para activar la fuente de energía, el cubo mantenía su nivel en el indicador más bajo de la escala; no era posible iniciar la secuencia de teletransportación, tampoco configuraba la imagen tridimensional, ni siquiera era posible establecer una simple comunicación telefónica. Una luz tenue, macilenta, inútil se reflejaba en los cristales.

El día anterior al concurso, Mandrake había teletransportado a su amigo Lotario hasta una casa campesina en Bengala Occidental, en las afueras de Calcuta. Lotario debía mantenerse allí tranquilo y disponible para el día siguiente cuando se haría la demostración más esperada de la historia de la magia. El viaje de ida había resultado tal como se había programado: La localización de la casa, mediante la composición de un complejo patrón de estructuras luminosas similares al holograma, permitió determinar el lugar exacto en el cual sería dejado Lotario; el lugar era perfecto, recién desocupado, limpio y alejado de las miradas de curiosos.

El día del concurso mundial, Mandrake llegó a la hora prevista vestido con su traje oscuro, capa negra y cabello perfectamente engominado; buscó una ubicación en la zona destinada para los magos participantes desde la cual pudiera observar con detenimiento a sus competidores. Era fácil descubrir por sus indumentarias a los representantes de las cinco categorías básicas de la magia: los adeptos a la magia simpática, los practicantes de la adivinación, los estudiosos de la taumaturgia, los expertos en encantamiento y los aficionados a las nuevas tecnologías. Todos sabían de la reputación que precedía a Mandrake; desde la muerte de Houdini, en 1926, nadie había logrado un renombre igual. Al momento de ser anunciado por los altoparlantes - y subir al escenario con el cubo de cristal en la mano derecha cubierto por una paño negro aterciopelado, sosteniendo con la mano izquierda el infaltable sombrero de copa - Mandrake pensó en Lotario: con seguridad estaría en el sitio señalado, se hicieron amigos casi veinte años atrás cuando coincidieron en el primer concurso mundial de magia, justamente en Calcuta, en el gran campo de Maidan; en esa ocasión Lotario le había salvado la vida: transcurría el segundo día del concurso en Calcuta cuando en el momento de iniciar una demostración de sus dotes de médium se había interpuesto entre él y un mago oscuro de origen Húngaro que muerto de la envidia había disparado a matar; Lotario, herido en la espalda, lo puso a salvo y le alcanzó la energía para romperle un brazo al atacante. La amistad entre ellos estaba sellada y blindada por el agradecimiento, la admiración y el respeto.

En el momento de destapar el cubo, y ante la mirada de los magos provenientes del mundo entero, Mandrake supo lo que pasaría, había oído hablar de ellos en algunos encuentros, los reseñaban en la prensa y en las revistas como Hackers o Crackers. En lugar de la luz azul e intensa que debía emitir la caja de cristal líquido apareció un letrero indicando la solicitud de reinicio de la programación.

No hay comentarios.: