lunes, 23 de enero de 2006

Las elecciones en Canadá




LAS ELECCIONES EN CANADÁ

Este lunes se redistribuirán de nuevo las 308 sillas del Parlamento canadiense, lo que podrá significar el cambio del actual gobierno minoritario liberal que lidera el Primer Ministro Paul Martin. En las elecciones pasadas, en junio de 2004, los liberales obtuvieron 135 puestos (43.8%), los conservadores 99 (32.1%), el bloque quebequense 54 (17.5%), los neodemócratas 19 (6.2%) y uno llegó como independiente. En Québec, ni el Partido Conservador ni el New Democratic Party tienen representantes, de los 75 miembros del parlamento representando los distritos de Québec en la política federal, 54 son del Bloc Québécois y 21 del Partido Liberal.

Comparada con de Colombia, la política de Canadá me resulta a veces un poco aburridora, pero es cierto que la campaña por el poder en el parlamento canadiense se puso emocionante en la recta final. En Colombia en las primeras semanas de campaña se sigue tejiendo, con cautela, el "todos contra Uribe"; y ahora en Canadá, en las dos últimas semanas de campaña, a la carrera, se está formando el "todos contra Harper".

Tal vez Paul Martin tiene razón, los canadienses deberían de pensarlo un poco más antes de elegir un gobierno conservador. Aunque en el fondo tal vez el mismo Martin no estaría tan preocupado por ello si fuera un ciudadano corriente, pero sus asesores de campaña, expertos en mercadeo, lo están llevando mediáticamente otra vez a que los votantes potenciales del partido liberal vuelvan a escuchar su eco y sus posibilidades de seguir al mando parece resucitar.

Con todo el respeto por mis amigos canadienses y quebequenses, me he ido haciendo una idea, muy humilde y limitada, del papel que juegan los actuales partidos en disputa.

Veamos:

El Bloc Québécois: Lo veo a la izquierda, separatista, decididamente antiimperialista. Uno podría decir incluso que sería, con un Québec como país independiente, como él enlace en el Norte del eje alternativo que se construye en el Sur (Venezuela, Bolivia, Brasil, Uruguay, Argentina, y tal vez otros por venir, cada cual con sus particularidades pero con algunos ejes transversales comunes). Los quebequenses en realidad dicen cosas más duras en francés cuando le hablan a su gente, cosas de las que los canadienses anglófonos no se dan ni por enterados (o no entienden), pues muchas son sólo dichas en los medios dentro de Québec o salen a otras provincias pero en los reducidos medios en francés de alcance federal.

Los Conservadores: Están a la derecha, tal vez demasiado a la derecha como para que los canadienses (ese pueblo que se quiere diferenciar de la política exterior gringa) los suban al poder. Un gobierno mayoritario conservador podría acelerar el proceso de separación de Québec. Su campaña ha sido con poca profundidad ideológica, más bien su fuerte ha sido en practicas de gobierno (burocracia limpia) y manejo del flujo de caja (conservadoramente). Su discurso cala cuando hablan del cambio, de sacar a los liberales corruptos del poder.

El Partido Verde: Pareciera que hay mucha gente de sectores independientes, con conciencia social y ambiental, a quienes les gusta el Verde pero parcialmente. Alguien me decía que su líder es un capitalista declarado, y por eso espantan a muchos social demócratas. Es algo así como un capitalismo verde, un poco contradictorio en estos días en que las decisiones en economía no se pueden hacer más de la vista gorda con sus efectos sobre la naturaleza, y en eso habría que vigilar muy de cerca las operaciones corporativas.

Los Liberales: Prometen un manejo prospero y estable de la economía, lo que muchos ven el punto más débil de un gobierno de los neodemócratas. Enfatizan en los valores y la identidad canadiense, en sus permanentes ataques al líder conservador (Mr. Harper) reviviendo sus posturas públicas actuales y pasadas. En realidad, desde que empezaron los escándalos de corrupción, a Mr. Martin sólo le ha quedado tiempo para defenderse; y al final de cuentas, parece que su habilidad política y su manejo dentro del gobierno, le han permitido mantenerse fuerte.

Los neodemócratas: Les gusta el gasto social, tanto que algunos no están seguros si podrían balancear el fisco. También declarados antiimperialistas, son fuertes criticando las políticas exteriores de los vecinos de abajo. Son los más decididos en defender el sistema de salud público y otros activos sociales que todavía no están tan contaminados de los intereses privados. Igualmente se ven respetuosos y propositivos en el tema del medio ambiente, y se ubican públicamente y sin temor al lado izquierdo, mientras ven a los liberales más como de centro.

En conclusión, en un país tan grande en extensión, tan pequeño en población y con tan gigantesca estructura estatal, los cambios no serán visibles de la noche a la mañana; pero lo que salga de las elecciones del 22 de Enero de 2006 no deja de ser significativo en el impacto que podría tener un cambio de políticas sociales internas y sobre todo en la manera como Canadá se quiera seguir posicionando en la muy movida geopolítica de nuestros días.

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MIENTRAS TANTO EN COLOMBIA…

Angustiante y lamentable la guerra verbal que se adelanta entre el Alto Comisionado para la Paz, Luis Carlos Restrepo, y el Senador de la Republica y precandidato a la presidencia por el Partido Liberal, Rafael Pardo.

Angustiante el tono de las palabras de Restrepo, e incluso no solo el tono, sino las palabras mismas, de las cuales la última frase de su comunicado da cuenta de su peligroso y antidemocrático discurso: "Aquí solo cabe la unidad patriótica."

Lamentable porqué ambos son altos representantes de la política colombiana, es más, del Estado Colombiano, uno reconocido Senador y el otro Alto Comisionado del Ejecutivo. Y uno de los dos le está mintiendo al país.

Dice la revista Semana que "prácticamente todo el mundo le creyó a Pardo". ¿Así que tenemos un gobierno mentiroso? Ello no sería de verdad un gran descubrimiento, pero que lo digan así no más medios como la revista Semana o el diario El Tiempo (vale la pena leer la nota de Juanita León, Editora de Semana.com titulada "Chorro de babas") si es asusta un poco. Es grave. "Y mientras tanto tu, cambiando de shampoo…", diría Sabina.

Pero bueno, qué se pude esperar de la política de un país donde a un ex futbolista como Faustino Asprilla lo lanzan a la Cámara. Uno no sabe si reírse o ponerse a llorar con las ideas políticas del Tino: "…voy a ayudar a los deportistas… Y voy a cumplirles…", "No soy liberal ni conservador. ¿Qué es eso? Soy Faustino Asprilla…".


Un saludo fraterno,

Diego Porras
Ottawa/Gatinuau, Canadá, 22 de Enero de 2006

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Comparar es frustrante. Yo comparo todo el tiempo a ese pais con el primer mundo y me frustra la tosudez colombiana, la falta de talento de los lideres politicos y armados que maniobran atolondrados sobre la marcha de los acontecimientos sin control. No es mentira que los atrasados son los que gobiernan bien en la Sierra Macarena o en la septima, ellos son precisamente los tercermundistas, ellos, especialmente los educados en el primer mundo. Al menos han proyectado su imaginario que no es otra cosa que el resultado que vemos. Por eso no leo semana, ni cambio, ni cromos, ni mucho menos el tiempo "on line", ni al ideologo Tino; ya que deprimen, agotan, cortan las alas. Pero bueno, esta la "La loca de la Casa" que no es poco en medio de semejante aridez. Un inquilinato muy bacano. Buena esa, German.

P.D. Mario: con esto te pago el arriendo de este mes. Desde que leo "Diarios de Motocicleta" solo quiero echarme a andar, y a vivir en vez de escribir tanto, que carajo!!!.

Anónimo dijo...

Y..el apoyo de Faustino Proviene nada menos que de Rocìo Arias.De nuevo está dando plomo montado en un caballo por las calles de Tulua.

Anónimo dijo...

Y..el apoyo de Faustino Proviene nada menos que de Rocìo Arias.De nuevo está dando plomo montado en un caballo por las calles de Tulua.

Anónimo dijo...

Conocidos los resultados de las elecciones en Canadá, valdría la pena otro comentario de Diego.

saludos

Mario