miércoles, 11 de enero de 2006

AQUIETAMIENTO



AQUIETAMIENTO


Por: Andrés Buenaventura

Parecerá un poco excesivo, pero es difícil encontrar a alguien en la ciudad que supere los trabajos literarios de Jorge Arroyave; celebro cada novela que publica, cada cuento reseñado en las antologías, cada artículo que escribe para el periódico local. Reconozco que leo con especial interés a Arroyave porque es mi amigo; busco todo el tiempo entre los personajes, pasajes o situaciones, aquellos que pudieron ser inspirados en nuestras conversaciones. Yo le comparto mis historias mientras tomamos café en la tienda de Juancho, siempre espero que alguna de ellas le sirva de inspiración para un nuevo relato. En alguna parte leí que a la gente le agrada relatar sus historias íntimas a los narradores porque ellos si las comprenden de verdad:

-“Los escritores nos hacen pensar que la vida es la materia prima para el relato” le digo; “eso no es del todo cierto”, responde siempre.

Lo conocí hace quince años en una sala de conferencias, durante una lectura de escritos cortos programada por la casa de la cultura; Jorge Arroyave leyó una serie de cuentos de su libro sobre enanos; recuerdo perfectamente los títulos: Cuando los enanos van al cielo, Acondroplasia y El pequeño pitecántropo. Esa tarde también intervinieron el gordo Alzate y el profesor Agudelo. El gordo escribe de todo, incluso hasta textos para teatro; algunos dicen que lo hace bien escribiendo pero muy mal hablando; el profesor Agudelo habla mejor, tiene un tono literario que mantiene en sus escritos y en las charlas que programa todos los martes la casa de la cultura. Ese día, cuando terminó la lectura, me acerqué a Arroyave y le pedí una dedicatoria: “Para Andrés, estas historias de otra infancia”, escribió. Yo no sabía que me conocía.

También le gusta el cine, a veces hace comentarios sobre algunas películas que pasan en la salas del centro comercial Babilonia. Una tarde le escuché hablar sobre Anabel, una película de acción basada en las obsesiones de los enamorados en medio de una atmósfera de crimen; la verdad sea dicha, siempre he considerado que Anabel recoge elementos claves de la historia que guardo en los secretos de la intimidad, nunca lo he confesado.

- “Es una película atroz y musical”, -dijo -. “Me gusta cuando los enamorados cantan canciones de Vilma Palma E Vampiros” – afirmó -, y se puso a cantar con mala voz:

-…Se inunda mi voz/como algo casual/lejos de su cuerpo que ya no está/presiento un adiós, como una flor/que se seca mal de tanto esperar…

A pesar de su buena memoria, Arroyave no pudo recordar esa tarde el nombre del director de la película.

Ayer terminé de leer su última novela – Aquietamiento -, es una historia de amor en la ciudad de Cartagena: una pareja se entera por una conversación casual en un restaurante que son hermanos y aún así deciden mantener la relación; es una novela de amores imposibles que causará polémicas, estimulará la crítica y molestará a los lectores puritanos. Por ninguna parte aparecen alusiones directas o veladas a las historias que le he compartido con tanto interés, ningún personaje se me parece.

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