martes, 20 de diciembre de 2005

SANTIAGO DE REOJO






Por Rodrigo Restrepo G

Uno de los colombianos que ha entrado en el túnel de viento de la satisfacción alcanzada por los logros aplazados es Santiago. Desde pequeño le tocó, dado su ambiente familiar, aspirar a ser el hermano del Hermano. Tres años atrás, dejó el zurriago y el sombrero aguadeño comprado en Salgar Antioquia, se vistió de color serio, se anudó la pajarita de su abuelo después de desnaftalinizarla durante 15 días, y marchó a Bogotá al encuentro con la máxima realización de su vida: Hermano de Presidente. Himnos, victoreo, bazucas, carreras, órdenes y desamparados muertos hicieron aquel día angustioso; ahora, un momento verdaderamente histórico, gracias a la predestinación del Diseñó Inteligente.
Regresado a sus labores habituales, a las acusaciones de Petro y al silencio pedido por su hermano a través de Sabas, Santiago descansa los sábados con el show en TV de Moreno de Caro, con mariposas, alacranes, tortugas y micos, cual buen telonero que es. Duerme Televisión.
Entre dormido y despierto, poco a poco, sábado a sábado, Santiago se entiende a sí mismo en estado de frustración, de pérdida de su máxima aspiración de vida, Hermano de Presidente. Cada vez lo ve, lo siente candidato - presidente. Ra, ra, ra, ra,.. Candidato presidente… más candidato que presidente. No puedo ser hermano de candidato otra vez, ya lo fui; se le oía murmurar frustrado.
Discursos fogosos, citando a los abuelos, a los mayores (Slim: Telmex – Telecom, «lo importante es saber con quien se hace un negocio», dijo triunfante); pregonando que «los principios de la soberanía nacional no se negocian» afirmó en arranque patriótico y mano en corazón; aconsejando con llenos de ternura, «esas delicias déjenlas para el matrimonio, muchachos» recomendó; llamando hombre al hombre y mujer a la mujer para diferenciar el género; besando niños abandonados por Bienestar Familiar; abrazando a los desempleados no registrados por el DANE, a las viudas y madres de las masacres y los atentados exhaustivamente investigados para reportar un positivo por la inteligencia del DAS; consolando a los afligidos con los pesos y las recompensas de la Casa de Nariño; perifoneando desde las calles cerradas por seguridad, en vivo y en directo al estrato seis a través de un megáfono; regañando generales de uno y tres soles en público; haciendo mutis ante las afirmaciones de de campaña dichas por Fabio y por José Obdulio; recibiendo Doctorados Honoris Causa de Universidades hasta ese día ultraliberales y, cartilla de Savater el filósofo repetidor, acerca de la desaparición de la derecha y de la izquierda en la política moderna de Europa; compartiendo con mulas y caballos en El Rancho de Texas…; son comportamiento propios de un candidato en campaña. Que angustia, ¿cuándo será presidente? se preguntaba Santiago todos los domingos; alguien tiene que salvar mi proyecto de vida: Hermano de presidente.
En llegando noviembre de 2005, el mes de los muertos, espantos, entierros y guaquería, Cepedín, el de la séptima papeleta, saca del stress a Santiago. Sabiamente legisla que el hermano no podrá seguir como candidato – presidente; tendrá a partir del día 27 de ese mes que asumir como Presidente - por primera vez - Candidato. Presidente – candidato en este orden.
Santiago ya desestresado está pendiente de lo que viene, animoso, en 20 días ya lo oye hablar pausado, sin camorra, sin emociones raizales, sin echarles la culpa a sus malquerientes y los demás, rompiendo silencios sospechosos; lo ve atento a las recomendaciones de las comisiones internacionales y al clamor por los Derechos Humanos de los secuestrados y sus familias; así como, negociador de los principios de la soberanía territorial ante el despeje para el intercambio humanitario y la búsqueda de la paz en paz; como también, hablando seriamente de las metidas de pata de sus servidores y partidarios ante Chávez; reculando ante el TLC en procura de la equidad sin afanes, y protestando ante Washington; y lo mejor, durmiendo en las paradas militares…

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