martes, 25 de octubre de 2005

Uribe



Por: Mario Hernán López
Conocí a Álvaro Uribe Vélez en plena campaña electoral, me lo presentó Alfredo Sarmiento a la salida de una reunión en el auditorio de la gobernación del Tolima: “Venga Mario le presento al diablo”, dijo Alfredo en el momento en que estrechaba la mano de Uribe en la puerta del edificio.

Esa noche, en la casa de un concejal, me tocó compartir la misma silla, codo con codo, con quién luego sería el presidente de la república; fue un placer oírlo hablar con gracia, erudición y propiedad de la poesía del Tolima grande; pude examinar con todo detalle su gestualidad, el tono de la voz y la dinámica corporal en el momento de hacer sus intervenciones en la velada: En algún momento se levantó de la silla y brindó con coca-cola por quienes esa noche - según él - hacíamos parte de una nueva gruta simbólica, “mientras otros se pierden en la manigua”.

Nunca se lo he reconocido a Alfredo, pero me impresionó Álvaro Uribe. Salimos juntos de la casa del concejal y hablamos, en el recorrido hacia el hotel, de la política social en Colombia, de la situación militar de la guerrilla, tocamos algunos giros y situaciones de la política local relevantes en ese momento. Le advertí sobre la interpretación generalizada, entre la izquierda democrática, de la mano fuerte como una convocatoria a la guerra civil y la pérdida de posibilidades para una salida negociada a los múltiples conflictos de la sociedad colombiana. Escuchó con atención y asumió una posición de diálogo tranquilo.

Han pasado un poco más de tres años, la sociedad colombiana le reconoce a Álvaro Uribe resultados importantes en materia de seguridad, capacidad de trabajo diario y manejo de las situaciones. Es evidente la diferencia con anteriores gobiernos fácilmente calificables como taciturnos y bobalicones. Uribe genera una sensación de liderazgo y pertenencia que tiene embrujada a la sociedad colombiana.

Lo realmente grave es el uribismo; esa mezcla de neoconservadurismo en la política, de filiación mecánica con los intereses del imperio en materia económica y de política exterior (siento profunda vergüenza por la posición del país ante la invasión a Irak), y de manejo unanimista en la conducción del Estado. Los asuntos sociales, culturales y ambientales ocupan un segundo plano en el gobierno central; no aparecen políticas públicas dirigidas a resolver los graves problemas de distribución y pobreza generalizada. Las fórmulas escogidas para la gestión social del desarrollo están centradas en el crecimiento económico, austeridad en la inversión social, y aumento de la productividad basada en la disminución de costos laborales, tal como lo determinan las agencias internacionales de crédito para el desarrollo.

En Caldas son uribistas Oscar Iván Zuluaga, Victor Renán Barco y Omar Yépez Alzate; están juntos los que hacen política sobre un planteamiento anticlientelista y los clientelistas de toda la vida. Ese acrisolamiento generado por la comunidad de intereses de distinto origen – generada, a su vez, por la existencia de un enemigo único y una política única – conforma lo que se conoce como el uribismo. No se trata de un partido político con identidad (o diversidad construida), sino de una suma de intereses amalgamada por un hombre. A falta de partidos políticos, el caudillismo ha sido un rasgo distintivo de la acción política en el país.

En el fondo, comparto el punto de vista de Alfredo Sarmiento: el asunto no es otro que copar con propuestas y acciones democráticas, el enorme espacio que va dejando a su paso el mecano construido para defender privilegios de muy distinta pelambre.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Profe:
es satisfactoria saber que un docente de determinada talla aporte de sus saberes para la construccion de profesionales en los diferentes campos que quieren aprender y aportar sus ideas y conomcimientos.

Anónimo dijo...

A propósito de Alvaro Uribe Vélez: Dios los hace y Ellos (los clientelistas,conservaduristas,fAscistas,ultraderechistas,terroristas mediáticos y fusiláticos...) se juntan. A propósito, en la campaña de reelección No Diga:PARTIDO DE LA U. Diga: PARAMILITARISMO EN CAMPAÑA.

Anónimo dijo...

hasta ahora la loca de la casa se ha cuidado de las respuestas panfletarias