martes, 11 de octubre de 2005

TIEMPOS DEL PERRO-FLACO

Por: Samuel López


PRIMER ANIVERSARIO

“Uno muerto dura mucho” Uno muerto vive mientras le recuerden


Dicen que Borges dijo, que había que desconfiar de los genios porque ellos se hacen los muertos. Yo no sé si exagero con lo de genio, pero si creo que vos, Albeiro, hace un año estás jugando al muerto con nosotros, pero ya sabemos que andas escondido en los rincones del bolero, en un barril de ron que se añeja eternamente y del cual se bebe sin parar, flotando en el humo de un cigarro, indagando ¿Qué hay de nuevo? entre la utilería y los camerinos, anónimo en la gran manzana y en las madrugadas, lector solitario de las bibliotecas.

Confieso que en principio, también creí el asunto ese de tu muerte: Olvidé que eres actor y que estabas representando el papel de tu vida, como en el viejo comercial. La angustia me pintó unos trazos de ausencia, me borró todos los versos y tiró unas palabras en desorden.

Como otro dicho, que no es de Borges, no hay muerte que dure cien días, ni Albeiro que la resista. No puede morir quien está instalado en los afectos, sólo cambia su presencia. De nuevo estás en las conversaciones serias y en las otras, en las complicidades y en las fugas, que a estas alturas de mi vida no pasan de ser fugas de mí mismo.

La tuya si que es una fuga de cuerpo ausente y de espíritu presente. Así te puedes colar entre los tangos, oír las milongas del Sur, cantar con Celia aquella luna, luna... volver al restaurante de la hamaca, hablar de solidaridad tres horas, de corrido y sin tinto, estregarle en pleno rostro eso de “bobo con zapatos” al petulante colega que cree haber leído a Marx.

Hoy lo repito: dan ganas de morir tu muerte, para instalarse uno en la memoria colectiva, para gozarse la tristeza ajena, para repetir gabardina siete días a la semana, para tomarse el ron de los amigos sin que le pasen cuenta de cobro, ni le recuerden los gestos de canino.

¡Que gustazo dejar el mundo como está!

Qué dicha dejar de madrugar y de acostarse; de comer y cepillarse; de enjuagarse la boca mentirosa con un whisky, como dice nuestro poeta Ramón Herney. Que bueno abandonar las dudas y las certezas, no volver a estrenar zapatos, ni a esperar la nómina, ni a tener picazón en la espalda, justo a la hora del himno nacional.

Ya te imagino tirándole bolitas de papel a la paloma de la paz, haciéndole muecas a Turbay y, sobre todo, poniendo en evidencia su ignorancia, demoliendo con un texto su barbarie. Le habrás echado una diatriba a los milicos y con aire circunspecto, dando media vuelta, habrás tornado a otra conversación con Ibrahim, Compay y los viejos soneros que se envuelven en el humo de sus puros, mientras lentamente beben habana club y echan versos a las mulatas que menean las caderas. Seguro que habrás cantado longina, a dúo con Ibrahim y que eres amigo de puntillita. imagino esa conversación en el espacio sideral, ingrávida, pausada y profunda con el maestro Bertol Brech.

Te veo recostado en las vidrieras de Nueva York, sin visa y sin pasaje, pronosticando desgracias a los Gringos y repartiendo paraísos a los Latinos, como buen profesor formado en Africa en las artes de la adivinación, en las lides de la contra, del conjuro y la sanación.

Cada día, sin falta visitas a todos tus amigos. Cada noche vas por las calles con los rostros del teatro y una carcajada de incontables decibeles. Y ya sabemos, todas tus amigas y amigos, que jamás faltas a tu cita diaria con Daniel.

Me quedan pocas certezas. Tal vez una, es que entre nosotros dos hay tema para rato.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

¿ será la eternidad una prenda con ron permanente y sin día siguiente?

Anónimo dijo...

¿y que tal lo de vaca peluda, para referirse a la burocracia?

Rodrigo dijo...

Qué bueno fue leerte