viernes, 28 de octubre de 2005

Proyecto político: entre la dependencia y la autonomía




Por: Óscar Arias Londoño

En América Latina asistimos al fracaso de los proyectos políticos, entendiendo por esto que los intereses sociales no son realmente representados a pesar de las anunciadas y pretendidas libertades públicas. Con moderada excepción de Brasil -el gran puente entre el norte y el sur- casos como el de Chile, Argentina y México reflejan la dirección de imaginarios hacia el Asia, Europa y América del Norte. Hoy ninguno se lee como de este lugar del mundo. De igual manera, la intelectualidad de América Latina viene pensando los asuntos de la identidad hacia afuera, donde el lugar de la preocupación por las propias determinantes culturales termina reforzando la Teoría de la Dependencia.

La organización de la economía a nivel mundial avanza vertiginosamente reemplazando toda filosofía, mientras que lo político y lo social se anegan en la polarización, la fragmentación de las instituciones, el aumento de la exclusión y la desurbanización. Mientras que el proyecto de integración es cada vez más el incuestionable arquetipo, las secuelas de desintegración muestran la realidad desde la sombra. El resultado: una sociedad estática y forzada hacia la homogeneidad.

La salida colombiana de este modelo de "querer ser" regional apunta en dirección de procesos de autonomización gradual, que se gestan en la construcción de formas de organización civil. La participación y la iniciativa podrían revivir esta sociedad “muerta”, porque si la meta central de los procesos políticos es formar ciudadanos y si el autoritarismo-populismo lo inhibe, entonces copar los espacios públicos desde la acción autónoma-responsable podría romper con las formas de segmentación.

Aún desde las limitantes que asoman debido a las diversas formas de violencia y de la debilidad política frente a las emergencias sociales que termina dándole lugar a prácticas de la autoridad detrás de la cortina, es posible hacer el ejercicio.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Sin generalizarlo para toda la America Latina, es claro que el fracaso de los modelos es basicamente porque no muestran buenos resultados, sin mas.
Germán.

Anónimo dijo...

Suena muy frágil la posibilidad de una ciudadanía frente al tamaño del problema en América Latina. Pero algunas políticas públicas indican que puede ser un camino.