miércoles, 12 de octubre de 2005

DECIDIR QUIÉN HACE PARTE DE TU FAMILIA




Por: Blanca Inés Duran Hernández



Desde que era niña he escuchado que uno escoge a sus amigos pero no a su familia, como si fuera un karma, la decisión de quién hace parte de tu familia parece dejada al destino, a la genética o a la tradición.

La institución de la familia, construida históricamente como cualquier otra, se presenta como una institución “natural” a causa de la tradición. Parece una herejía cuestionar su existencia y mucho más si es para proponer formas de relación y de solidaridad alternativas o “poco naturales” como las de las parejas homosexuales.

Durante siglos de funcionamiento, la familia como institución, se ha entendido como aquellas personas que tienen una relación de parentesco o de sangre, padres, hermanos, tíos, sobrinos, etc. En los únicos casos en los que se acepta que alguien que no lleve tu misma sangre haga parte de tu familia es en los matrimonios, uniones entre dos “extraños” que deciden unirse para construir conjuntamente un proyecto de vida. El matrimonio es el único camino que ha dejado la tradición para escoger libremente a tu familia (aunque antiguamente también te escogían el marido o la esposa).

Pero la familia como institución ha venido transformándose, aunque los conservadores no quieran admitirlo. Los primeros cambios vinieron de la posibilidad del divorcio, ahora no sólo podías escoger que alguien fuera parte de tu familia sino que también podías decidir quien dejaba de serlo y en ese momento el karma empezó a quebrarse. Otros cambios surgieron de la posibilidad de adoptar, ahora tu podías decidir quien era tu hijo y quien no, ya no dependía exclusivamente de la genética (ser de la misma sangre) sino de la voluntad, cuántos niños adoptados podrán considerar a sus padres biológicos como parte de su familia, quizás muy pocos.

De esta manera esta institución ha venido dejando su condición de inamovible, estática, de karma que el destino te depara, poco a poco decidir quien hace parte de tu familia forma parte de tu libre albedrío, de una decisión voluntaria.

En el caso de las parejas homosexuales la definición de familia se complejiza aún más, porque no existe una institución como el matrimonio que permita que formalmente dos personas adultas decidan que el otro haga parte de tu familia, y aún si eso existiera no creo que las categorías tradicionales aplicarán para todo el entorno. Dudo mucho que las parejas homosexuales estén interesadas en tener cuñados, suegros o suegras, esas categorías no aplican porque en la mayoría de los casos los padres, hermanos y hermanas de una persona homosexual tienen muy poca o casi ninguna relación con ella y por lo tanto su condición de familia no existe.

Pero hay otro tipo de relaciones que también cuestionan la institución tradicional de la familia, como por ejemplo aquellas relaciones de solidaridad que se dan entre un anciano y la persona que lo cuida hasta su muerte, o entre amigos que se apoyan en los momentos más duros de la vida, en estos casos no media ninguna relación sentimental pero si existe el afecto, ni hay un lazo de sangre ¿será que alguien puede negar por eso que no son familia??

Es muy difícil cuestionarse una institución tan tradicional, la iglesia por ejemplo, asegura que es la base de la sociedad aunque nunca aclaran de cual sociedad, quizás de esta sociedad patriarcal, intolerante y discriminadora. Pero es un ejercicio que hay que hacer diariamente, no dar por hecho que una persona hace parte de tu familia sólo por que la tradición nos lo dice tal vez nos permita generar relaciones “familiares” más sanas y menos karmaticas, en las cuales yo pueda decidir que mi familia también son mis amigos.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Las grandes migraciones de personas hacia los Estados Unidos y Europa ha generado otro tipo de familia conocida como famila transnacional.