martes, 20 de septiembre de 2005

Relatos de abrevadero


La vez pasada celebre mi inclusión en la categoría CRONICAS DE BORRACHOS Elogié a Mario porque no recurrió a subterfugios ni metáforas como en las otras categorías. No soslayó el asunto, ni disfrazó al sujeto, ni maquilló a la fea, ni embalsamó el cadáver. No utilizó la elipsis, ni la perífrasis, ni mucho menos la sindéresis, no doró la píldora ni se llamó a engaño. No nos bautizó con agua de rosas sino con aguardiente, no nos llamó Cultores de Baco, Dipsomanos del Ruiz, alucinados Poes que el alcohol destripa, ni discípulos de Baudelaire .

Ahora ha cambiado ligeramente el titulo por RELATOS DE ABREVADERO. Lo hace en aras de nuestro prestigio internacional. ¿Todavía queda algúno? En todo caso estoy de acuerdo porque me parece lo mismo y aun mejor. Vino nuevo en odres viejos, para utilizar un dicho muy a tono con esta sección.

La vez pasada les conté como empecé a beber después de la derrota del maoismo en la huelga de Unica. Quedamos jodidos los revolucionarios de clase media. Con la cola entre las patas, después de haber desafiado al gobierno y al propio imperialismo Yanki. Pensábamos volver triunfantes a la universidad a burlarnos de los reaccionarios y ahora íbamos por ahí, fracasados, escondiéndonos para que los reaccionarios no se burlaran de nosotros. Mirando de reojo a los viejos condiscípulos que ya tenían automóvil para salir los domingos a recorrer el Tontódromo con sus esposas e hijitos.

Yo me sentía como el coyote cuando se sale de la carretera, en una curva, por ir persiguiendo al Correcaminos. Quedé suspendido en el aire, con cara de tonto, hasta que miré hacia abajo y fue una sola cosa ver el abismo y caer con velocidad uniformemente acelerada. Claro que la mayoría de mis camaradas tenían paracaídas y lo abrieron a tiempo. Volvieron a la Universidad, terminaron sus carreras y lagartiaron un puesto de profesor en la misma academia burguesa que tanto habían criticado. Se convirtieron en reproductores de información o burócratas del aparato educativo. Cambiaron los ideales por un plato de lentejas. !Qué plato! Qué lentejos, que hijueputas tan oportunistas. Y avispados.

La revolución es un sueño y el fracaso es despertar. Despertar sin brújula, sin Dios, sin formulas para vivir. Se necesitan formulas para algo tan simple. Me pegué de los libros. Primero fue la Biblia de mi madre, después el libro rojo de Mao y cuando el maoísmo se convirtió en un periódico de ayer, que nadie mas quería ya leer, vendí por un precio irrisorio los libros de Mao en la mismísima librería de Pachón donde los había adquirido con prístina emoción juvenil y me compré los costosos libros de Lacan, Focault, Bachelar, Sade, Alen Gisberg,León de Greiff,Omar kayan.

Psicoanálisis, poesía y música cubana reemplazaron la doctrina marxista. Cristo y Mao me habían vendido certezas pero los filósofos empezaron a abrirme dudas. En vez de asistir a las reuniones del partido prefería subir a Chipre a fumar bareta y a ver como se fugan los crepúsculos. Me volví cliente de los ABREVADEROS de aquella época, Sorrento, KIEN, Timbaleros, Ligia cardona. Sentí la libertad que da el fracaso, la decadencia festiva de Porfirio Barba-Jacob Mi vaso lleno, el vino de Anahuac/ Mi esfuerzo vano, estéril mi pasión/ Soy un perdido soy un marihuano/ ¡A beber a danzar al son de mi canción!

Empecé libando en cráteras de oro y en frágiles copas cristalinas. Después seguí en las ánforas de barro y hasta del panzudo jarro me abrevé. Champán bullente caté a sorbos en veces y bullicioso vino, cuando había, o en su defecto bogué doria hidromiel, blonda cerveza y gualdo guarapo en totuma. Apuré chicha aborigen en vaso plastificado, sonoro anís a pico de botella y hasta muy raras mixturas sibilinas. Era dulce olvidar. Y escuchar música, porque la música, Ismael, no queda ni a la derecha ni a la izquierda, queda en el centro de un tambor bien legal. La realidad es nacer y morir ¿Porque llenarnos de tanta ansiedad?

Manuel Jiménez

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Adhiero al proceso y a la conclusión.

Anónimo dijo...

Bien por esa flaco!

Anónimo dijo...

A la menera de un confesionario el flaquito se ha dado sus golpes de pecho derecho y olé que las ideología premia con remordimientos y el poder con sommetimientos.

Anónimo dijo...

A la menera de un confesionario el flaquito se ha dado sus golpes de pecho derecho y olé que las ideología premia con remordimientos y el poder con sommetimientos.