martes, 27 de septiembre de 2005

Murió Don Adams


Por Carlos Ricardo

Lo anunció anoche el noticiero: murió Don Adams. Dicho así, podría sonar un nombre similar al de un industrial, un político o cuando más, el de alguien que tenía que ver o no, con la invasión a Irak: pero no, era Maxwell Smart, el Superagente 86: Temible operario del Recontraespionaje!

No puedo decir que era héroe de mi infancia, porque lo ha sido de toda mi vida. Desde cuando aparecía en la pantalla del TV Philips Blanco y Negro, de 14 pulgadas, de encendido demorado (mientras calentaban los “tubos”), bajándose de un deportivo descapotable e ingresando por una cabina de teléfonos a un laberinto de corredores(¿qué sería de las películas de “malos y buenos” sin las cabinas de teléfonos en ésta época de teléfonos celulares?), con acompañamiento de música grandielocuente, hasta cuando estaba al frente del Jefe de “Control” acompañado de su carnal “99”, el corazón esperaba ansioso para enterarse de cuál sería la aventura de hoy para poner en orden las diabluras de Kaos.

El uso de la Campana Anti-conversación, que servía para impedir que los conversantes se pudieran comunicar, pero que el resto pudieran oír lo conversado, era garantía de que la misión no estuviera a salvo de las porquerías que Kaos quería hacerle al mundo y sus alrededores.

De ahí a sacar el zapatófono y salir al rescate de la justicia, pasaban pocos instantes, siempre mediados por una salida “chapulinesca”.

Los científicos de Control inventaron toda clase de adminículos que entregaban a Smart, casi siempre inútiles pero muy impresionantes, que eran arruinados por Smart en la primera prueba de funcionamiento.

Aunque en los capítulos finales, Smart organizó su concubinato con la agente 99, siempre me pregunté si esos dos “tendrían algo”. Porque no podía ser que James Bond tuviera los mejores carros, los mejores adminículos para el espionaje, a Ursula Andrews y otrás de su misma o mejor calaña y que además, ganara todas las peleas. Sí, Smart debía ganar aunque fuera una. Y la ganó, casándose con la 99. De esa manera, montaron un negocio familiar: se hacía recontraespionaje a domicilio.

Desde su creación por Mel Brooks, el Superagente 86 fue un favorito en la Tv. Y aún, cuando al lado de La pantera Rosa, Viaje al Fondo del Mar, Dimensión Desconocida, Tierra de Gigantes, y otras similares, aparece en el TV, casi deseo incorporarme, alzar un brazo y girar mi cabeza a Hollywood, para invocar al dios de los TVadictos y agradecerle por esas pequeñas joyas en blanco y negro o en color de principio de tecnología.

Desde el más allá, Don Admas continuará estando más acá.

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