martes, 27 de septiembre de 2005

Gestión por procesos y competencias laborales: ¿Un retorno a la figura del artesano?


“El trabajo es la víctima del capital”

Omar Aktouf

Por: Óscar Arias Londoño

Hace algunas semanas le decía a un amigo que en nombre del gerencialismo hoy tanto la familia, como la universidad y el Estado estaban siendo convertidos en empresas. Durante la conversación, le llamó la atención una afirmación que hiciera sobre como la reingeniería, la gestión por procesos y las competencias laborales significaban, metafóricamente, una especie de retorno a la figura del artesano. Me pidió argumentos y esto fue lo que le dije.


Recuerdo una clase con el profesor Alberto Mayor Mora cuando decía que el modelo de Organización Racional del Trabajo, estaba basado en la expropiación y racionalización del saber del artesano por parte del patrón. Si observamos, el trabajo del artesano se relaciona con la noción de proceso, porque él tiene la posibilidad de desarrollar por completo la obra, porque tiene incorporado un sentido de finalidad, porque enriquece su espíritu y porque le encuentra sentido a la existencia, como quien se dedica al arte (aún la vía del suicidio, para un artista, representaría un hallazgo de sentido).


Frederick Taylor enfiló baterías para convertir el proceso productivo en tareas que favorecieran la productividad. Como consecuencia -ya lo había advertido Adam Smith- la división del trabajo llevaría al trabajador a experimentar extrañamiento hacia sí mismo debido a la rutinización y el aburrimiento causados por realizar actividades que no representarían reto alguno para su creatividad.


Si recordamos, existe correlación entre la gradual aparición de la reingeniería, la gestión por procesos y las competencias laborales con el proyecto de reducción del Estado, a partir del cual se iniciara la oleada de privatización en nombre de combatir la ineficiencia del sector público. Y acá se da otra forma de tránsito desde lo público hacia lo privado donde la subcontratación de procesos obliga, por vía del chantaje, a que los trabajadores se organicen en cooperativas de trabajo asociado para así garantizarles el ingreso. Se vuelven recurrentes frases como “la empresa no es viable financieramente” y “el Estado no puede seguir siendo el papá”; hoy vemos como esos sindicatos de trabajadores han demandado al Estado colombiano ante tribunales internacionales por promover y facilitar esta forma de explotación del trabajo.


Ahora, veo revivir la figura del artesano cuando las empresas seleccionan y preparan trabajadores con determinadas competencias que -a la manera del principio holográfico de redundancia- les permitan ubicarse en el proceso del cual participan para suplir a otros, rotar y apoyar el desarrollo de diversas actividades…y todo por el mismo salario…y si no le gusta…el siguiente en la fila lo puede hacer por menos. Recordemos que la aplicación de la reingeniería[1]terminó en despidos masivos y sigue empeorando.


Volver al artesano no es algo que se pueda tomar literalmente, pero si observamos que durante casi ochenta años la administración por funciones -tareas- fundamentó la productividad después de haber relegado por improductiva esa noción de proceso practicada por el artesano -aún no descubierta para esos días- y que hoy esa misma noción es retomada porque se asegura que allí está la clave de la productividad, todo me conduce a pensar que esto representa un retornar a la figura del artesano pero en condiciones de depurada explotación del trabajo (ver flexibilización laboral en Colombia e impacto de los costos por mano de obra en la rentabilidad).

Se debe recordar que la productividad, junto con la competitividad y el reforzamiento de las relaciones jerárquicas de autoridad, han constituido el marco ideológico de la administración en occidente. Y pensar -como dice Omar Aktouf- que es mayor el problema de falta de solvencia antes que de productividad. Parece que hoy se ha traído de nuevo al artesano para esclavizarlo.



[1] Ver: “Adelgazamiento Organizacional” por Francisco López Gallego, Decano Escuela de Administración EAFIT

3 comentarios:

creo dijo...

Un interesante enfoque en la época de los "boom" de los japoneses, los gringos, las teorías que buscan la "mayor eficiencia", etc, etc, etc.
Gracias Óscar por éste artículo

Anónimo dijo...

El símbolo de los efectos de la sociedad industrial parece ser la fotografía que por iniciativa de Rodrigo está debajo del artículo.

Anónimo dijo...

Un saludo de Camilo franco, con Ron Cubano y conversación de locos.