sábado, 24 de septiembre de 2005

El silencio de lo sagrado


Por: Oscar Robledo Hoyos.

Para el hombre religioso el espacio no es homogéneo, tiene rupturas,

grietas: hay partes del espacio cualitativamente distintas.

“No te acerques a este lugar, dice el Señor a Moisés, quita las sandalias

de tus pies porque el lugar que pisas es tierra santa”

(Éxodo, 3,5).

Mircea Eliade.

La sabiduría de los antiguos explicó lo sagrado como el espacio de la inefable, de lo no nombrable. Es sinónimo de silencio. El habitáculo de lo sagrado es el arca sagrada en donde habita o incuba la divinidad en lo que tiene de mas profundo, la verdad. Por ello el espacio de lo humano se concibe afuera de lo sacro puesto que los intereses materiales distorsionan y acomodan la verdad a usos eminentemente prácticos e instrumentales. A partir de esta relación entre lo sagrado y lo profano como sitios de dos presencias diferentes se habla en el texto - de manera polémica – del discurso del presidente Hugo Chávez Frías en la Asamblea General de la ONU realizada éste mes en Nueva York. El silencio que ha seguido a su discurso lo atribuímos – problemáticamente – a la verdad que condensaba su mensaje al Mundo pero también al silencio producto de la incapacidad en el estado actual de civilización, de dar respuesta a los interrogantes del hombre del común y mas concretamente de la persona que no represente una demanda efectiva económica en la cadena consumista dominante; es decir, los pobres y los países atrasados del planeta.

Luego de haber oído al presidente Hugo Chávez en la Asamblea General de las Naciones Unidas se ha hecho un gran silencio en los medios de los países amigos de Tío Tom. Habló en el mismísimo trono del imperio el “micoide” sudamericano, el gran bufón, el indio, el negro, no se explican aún por qué razón no traía en el bolsillo la Nueva Vulgata de su Constitución Bolivariana. No se le vio envuelto en los colores de las banderas del libertador Simón Bolívar. Brillaba por su ausencia el amarillo del oro posiblemente porque se lo habían llevado las grandes metrópolis. Del rojo del genocidio no quedaba ni el recuerdo en las conciencias de los herederos de la masacre. Solo le quedaba al venezolano el azul propio de las ceremonias de la diplomacia internacional. Lo que no pensaron los anfitriones, entre ellos, Kofy Annan, era que viniera a esta reunión con todos los dolores y las quejas del Tercer Mundo que para ellos eran simples resentimientos de siglos de mestizaje – de “grandes bastardos”- o “de nuevos ricos” o lo que es mas claro en el lenguaje de los petroleros texanos, de los siempre molestos y quejosos “pobretones” de siempre, los que apenas pellizcó el huracán Katrina pero con cuyo resto toca vivir y morir, con la misma paciencia de la guerra infinita antiterrorista.

El silencio de lo sagrado vuelve con la relectura del texto luego de haberse extinguido en el recinto las palabras del reclamo y la verdad. Del reclamo y la verdad porque adujo el presidente Chávez cifras que hacen sonrojar a los poderosos que teniendo los medios no tienen ni prioridades, ni tiempo, ni interés político, ni compasión por lo simplemente humano: como es acabar con la ignorancia, proveer de un empleo a las personas en edad de trabajar, romper las cadenas de la miseria y la pobreza, suministrar un techo digno a todos, o, simplemente dar a los ciudadanos – sin importar color o chequera - un trato y una administración dignos y gratificantes. El Katrina llegó reventando todas esas verdades a medias en que se han convertido las democracias occidentales que entregaron su corazón al ídolo metálico: igualdad, fraternidad, méritos, mercado como restablecedor del equilibrio social, transparencia, participación, verdad, derechos humanos y económicos, etc., etc. Todo ha venido a ser falso o sujeto a discusiones e interpretaciones bizantinas. Pregúntesele al mundo si en Colombia hay un conflicto interno armado, sí o nó, pues en éste pais de las Luisas de Marillac hay personas que se obstinan en hacer creer con mil razones traídas del cabello que no. Lo que se predica se dice “de dientes para afuera” para complacer una cierta racionalidad tradicional que centra su ser en el aparecer, en lo bien dicho y mejor concebido aunque la realidad se aleje a miles de kilómetros de lo anunciado en lo formal. Gobernar y hacer política se ha convertido en nuestros días en el arte de mentir sin ruborizarse, de decir que lo blanco es negro, que el día es de noche, que por el río La Vieja se ha visto bajar tiburones y que salir de noche dejando atrás la chagra y los animales es una bendición del cielo porque se ha salvado la vida y se combate exitosamente los grupos armados ilegales.. Y así van los gobiernos creyendo que los electores somos tontos y e imbéciles de tiempo completo y carentes de seso - lo que paradójicamente parece que fuera cierto - pues la sociedad civil no se “rebulle" - ¿existe? - y los afectados seguimos votando por los mismos prestidigitadores de palabras e imagen que finalmente nos ignoran y nos toman del pelo.

Es el silencio de la Verdad más verdaderamente democrática, la de los “vaciados” por el sistema, de los pobres, que es lo que más abunda en nuestras democracias, de manera peligrosa, pues llegara el día en que los fusiles y las balas no serán suficientes para responder a sus demandas políticas, económicas y sociales. Y sobre todo el presidente Chávez dijo cosas que nadie o muy pocos expresaron. Salud Hernández en su columna “Para Despistar Marcianos”, El luto falseado, de Septiembre 18, aunque referida a la muerte de Julio César Turbay Ayala y su transmutación en Caracol, RCN y El Tiempo, en el gran reconciliador del pueblo colombiano guardó unas líneas para el acontecimiento de la ONU. Escribió con sorna : “ También el marciano habrá creído que el mundo es un lugar mejor si viaja a Nueva York y ve a todos los jefes de Estado y de gobierno del orbe repartiéndose la palabra de forma ordenada, dándoselas de personalidades desveladas por el bienestar global. En realidad, cada uno tiene un discurso de consumo casero y nadie escucha el del otro, porque me dirán qué le importa y qué le aporta al Presidente de Gabón que el ejecutivo uribista haya incrementado la cobertura escolar si lo que él necesita son proyectos de desarrollo para su África sedienta. O quién podrá creer los compromisos de Estados Unidos o Francia, un país que aún realiza pruebas nucleares en el Pacífico aunque luego chilla si las hacen otros, para salvar el planeta. Cómo estará el mundo para que me haya parecido bueno el discurso de Hugo Chávez, uno de los pocos (supongo que habrá alguien más entre más de cien gobernantes) que parece haber sugerido algo inteligente. El bolivariano ha solicitado el cambio de sede de la ONU, puesto que Estados Unidos se pasa por el aro cualquier decisión del organismo internacional y lo desprecia. También exigió los mismos minutos de tribuna que Bush, algo lógico porque no tiene por qué ser más importante lo que diga el tejano ignorante que el que sueña con reencarnarse en Bolívar y Castro juntos. Bien por Chávez. Es un placer comprobar cómo alguien en esta Tierra aprovecha alguna vez la independencia que da el dinero, aunque sea una lástima que casi siempre lo utilice para engrandecer su ego”. Pido excusas por la extensión de la cita que como podrá inferirse no comparto en su totalidad. Pero volviendo al hilo inicial, el presidente Chávez dijo esto que parece sensato: "Proponemos que la sede de Naciones Unidas salga de un país que no es respetuoso con las resoluciones de la Asamblea", amén de cuatro propuestas que sí estaban en el orden del día. Mientras los otros expositores se fueron por las ramas o se refirieron a problemáticas nacionales que a nadie interesaron sino a los suyos, “el clown” añadió: “Las Naciones Unidas han agotado su modelo, y no se trata simplemente de proceder a una reforma, el siglo XXI reclama cambios profundos que sólo son posibles con una refundación de esta organización. Esto no sirve, hay que decirlo, es la pura verdad”.

No le fué como a Julio César de regreso de la guerra a las Galias porque Chávez fué, habló y luego se ha hecho un gran silencio.

Septiembre 21 de 2005.

2 comentarios:

Rodrigo dijo...

Claro, preciso y bueno, hace pensar en las asambleas a las que asistimos, incluso en los conversatorios de la academia.

Anónimo dijo...

Las instituciones de la posguerra se ocuparaon de difundir una ideología del progreso.
¿Que harán ahora que llegó huracanada la posmodernidad?