jueves, 30 de noviembre de 2017

A modo de cierre

El 28 de agosto de 2005, con el ensayo error como consigna, inicié la vida de un blog que por recomendación de Mario Hernán López, se llamó La Loca de la casa, evocando a Sor Juana Inés de la Cruz y su famosa frase de identificar a la imaginación como la loca de la casa.

El primer artículo publicado en esa fecha, tuvo 1 visitante, que a no dudarlo debí ser yo mismo, cuando contemplaba el resultado de ese primer intento.
Muchos amigos confluyeron en esos años de publicaciones, muchos de ellos amigos de Mario Hernán  y sus cómplices en el andar por la academia, la bohemia y otros destinos.
 Confluyeron entre escribientes y lectores muchas personas, con temas variados e iguales pareceres. Se configuró una comunidad activa, participante y cuestionadora, que enriquecía las visitas, la confrontación amigable y la duda de todos los tamaños. Tuvimos hasta concurso de cuento y de fotografía. 

Pero todo tiene su tiempo y el entusiasmo empezó a declinar, en coincidencia con la curva vital del blog. Los artículos y colaboraciones disminuyeron en número, pero sorprendentemente los visitantes permanecían y algunos artículos eran recorridos por muchas personas. Las visitas registradas por Google, hasta la fecha, suben a 149350, un número importante, pero más importante el que se hayan publicado 756 entradas, de todos los temas imaginables.

El último artículo fue del 20 de junio de 2015, como despedida a uno de los impulsores y colaboradores de la idea: Tulio Marulanda, quien falleció por esos días. De paso, hay que decir que tres de los colaboradores usuales del blog murieron: Rodrigo Restrepo, Óscar Robledo y Tulio Marulanda.

Han pasado más de 5 años desde la suspensión de la publicación de artículos regularmente y todo parece indicar que no habrá más colaboraciones para La Loca...

Es tiempo de cerrar el ciclo formalmente, aunque no me atrevo a eliminar el blog: las visitas siguen, provenientes de muchos países, por la magia de los buscadores: en el último mes, han sido más de 500.
La Loca de la Casa seguirá en la red, con su vida independiente, esperando que el inquieto internauta llegue a sus páginas. 

Gracias a quienes apoyaron y rechazaron esta idea. Fue una gran experiencia. 
Carlos Ricardo






sábado, 20 de junio de 2015

Tulio



Hay en mis venas gotas de sangre jacobina,
pero mi verso brota de manantial sereno;
y, más que un hombre al uso que sabe su doctrina,
soy, en el buen sentido de la palabra, bueno.

Auto retrato  
Antonio Machado.



Tulio nació entre pétalos, mirando las nubes y oyendo cantar a los turpiales y a los tucanes. De eso no hay duda si se mira su discurrir de amor por la vida,  por la tierra, por las gentes de la tierra y por todo lo bueno que en ellas pueda haber.

Su caminar alegre y enérgico lo llevó por sendas que a muchos desconcertaron: la libertad de la muchachada de los 60s, la alegría de las músicas irreverentes de Wooodstok y de Ancón, los acordes de los ídolos de entonces y las melodías del cuarteto de Liverpool y de todos sus imitadores y seguidores. La música, el derrumbe de paradigmas y la construcción de nuevos límites y necesidades, forjaron su carácter para ponerlo en el papel, primero de estudiante y luego de docente en la Universidad. Su paso, a veces mesurado, a veces con asomos de tromba, sacudió los postulados de la Educación Médica y permitió que muchos disfrutáramos de su capacidad de agitar estructuras y derrumbar construcciones herrumbrosas que impedían que la salud en nuestro entorno y los profesionales que formaba la institución, se aproximaran a la ética y la capacidad científica y humanística que se esperaba de los médicos y enfermeras que entregaba a la sociedad. 

Su tremenda cruzada por la honradez, por la efectividad y por la capacidad resolutiva de los médicos, lo llevó a aceptar cargos directivos, no siempre acordes con su sueño y sus metas. Pero allí supo siempre acopiar inteligencia, dedicación y responsabilidad, para entregar resultados que superaban lo esperado.

En medio del caminar por esa agitada senda, sus dos princesas María y Laura, han sabido  acompañarlo y aprovechar al padre que por suerte les tocó. 

De Tulio Marulanda mucho se podría decir sin asomos de exageración, pero baste decir que como en el epígrafe de Antonio Machado, es en el buen sentido de la palabra: bueno!
Quienes hoy disfrutamos de su amistad, de su amor por Diana y de su vida bucólica, hemos aprendido y seguiremos aprendiendo el objeto de vivir.

Desde todos los rincones de su actividad y de su camino, le podemos decir: gracias Tulio. Has sido un ejemplo de vida!



Carlos Ricardo

jueves, 13 de diciembre de 2012

LEYES, TRAMPAS Y JUSTICIA


AGUSTIN ANGARITA LEZAMA
Se dice que Colombia es un país de leyes. Que nuestra democracia cuenta como una de sus fortalezas el que contamos con una de las legislaciones más modernas y avanzadas del mundo. Recordando a Santander, a quien se le conoció como el hombre de las leyes, se le denomina santanderismo a la manía de creer que con una ley superamos los problemas. Toda la creatividad de la que hacemos gala los colombianos queda expresada en el mundo ideal de la ley. En este horizonte inventado se superarían todas las dificultades. Es decir, este mundo imaginado resulta más importante que la misma realidad.
El santanderismo es la filigrana política que permite argumentar el sometimiento de la realidad a la ley o a la norma. Y de allí se vive en un mundo que no tiene nada que ver con esa realidad. Lo importante es la letra menuda, el inciso, la entrelínea, la coma, el paréntesis, el truquito, la maroma, la leguleyada. Esta fascinación por el derecho nos ha llevado a situaciones que parecen de mentiras: la ley es dura pero es la ley, no importa si comete injusticias…
En Colombia hay leyes, decretos, ordenanzas y acuerdos para todo, muchos son un canto a la bandera, porque no se cumplen, porque no son operativos o nacieron inservibles. Por ejemplo, la ley 190 de 1995, en el Régimen de los servidores públicos, específicamente en el artículo 13, dice que “Será requisito para la posesión y para el desempeño del cargo la declaración bajo juramento del nombrado, donde conste la identificación de sus bienes. Tal información deberá ser actualizada cada año y, en todo caso, al momento de su retiro.” ¡Esto no se cumple!
Si algo da risa son las normas de tránsito. Están escritas para no cumplirlas o para que las autoridades de tránsito las exijan cuando a ellas les plazca. En la ley hay prohibiciones para los peatones, y ordena que no pueden invadir la zona destinada al tránsito de vehículos ni circular en monopatines, patinetas o similares. Prohibición que casi nadie cumple. También ordena dicha ley que todas las motocicletas deben circular por la derecha, no en zigzag o en el carril izquierdo. Además, es infracción cruzar los semáforos en amarillo. Es obligación enseñar en escuelas y colegios normas de tránsito y de seguridad vial…
Hay normas que prohíben el expendio de pólvora, especialmente en las fiestas de fin de año. Acuérdese, en medio del cielo iluminado por la pólvora, de esta prohibición el 24 de diciembre y el 31 a las doce de la noche.
También hay normas para proteger el ambiente y otras que lo entregan para la explotación minera, o que consideran que un predio con bosque nativo es de menor valor que un lote deforestado convertido en un potrero. Hay normas para vigilar la higiene y calidad de los alimentos que se venden en la calle, que se incumplen. Hay leyes sobre inhabilidades que prohíben que los que tengan información privilegiada la utilicen en su propio beneficio, que nunca se cumplen pero que si aprovechan. Hecha la ley, hecha la trampa.
Recordemos, lo importante no es tener leyes y normas sino que exista una sociedad justa. Pero gracias a nuestra formación santanderista, tenemos muchas leyes, pero poca, muy poca justicia.
agustinangarita.com.co

lunes, 19 de noviembre de 2012

De cómo narra la historia contemporánea de Colombia, el Maestro Gabriel.

Carlos Ricardo

Hoy tocaba Carlos. Carlos es un émulo moderno de Fígaro, que pone todo su empeño en que como decía Mafalda a su madre: los ya, parezcan todavías.  Cuando llego, me saluda ceremonioso, mira mi lamentable estado capilar y con algo que se parece a un suspiro pone una capa en mis hombros, tapona todos los sitios susceptibles de permitir el paso de la regadera a mi camisa y acomete la tarea de darme el champú de rigor.
Y así lo hizo hoy y empezó la tarea que ojalá pudiera calificar de titánica, pero creo que con liliputense quedaría bien definida.

En tanto, en la silla de al lado, Gabriel, otro de los ya no barberos, sólo simples peluqueros, se despachaba con la abundante cabellera de un casi adolescente: ese sí tenía trabajo! Y empezó toda la lección de historia de Colombia, cuando evocó que hoy, precisamente hoy, terminaba la serie de El Patrón del Mal. Lo dijo casi con ensoñación...

Y pasó a hacer un docto análisis de los últimos reality Show de las cadenas privadas de televisión de Colombia. Empezó por evocar a un reality en donde según él, aparecía un negro inmundo, que casi todo el tiempo estaba desnudo: gas, decía, tan asqueroso y a toda hora exhibiéndose. Luego pasó a otro, sobre los sobrevivientes de la isla. Habló de Margarita de Francisco, de lo serio de ese reality y de que no se perdía capítulo. Y después habló del Patrón, de que hoy iban a presentar el capítulo final y de que estaba intrigado, porque quería saber cómo habían solucionado el problema de la casa donde fue abatido el capo que ahora tenía dos plantas. Pero planteó la solución: seguramente iban a hacer como cuando pasaron el episodio del avión de Avianca: usaría imágenes reales, mezcladas con las de ficción. Con el problema de producción solucionado, pasó a evocar la escena más risible de las presentado hasta ahora: el episodio en que Pablo Escobar agradecido con los servicios de una viejita que lo salvó de morir, le dejó un fajo como de $5.000 millones de pesos. Y le dijo que en adelante, por el agradecimiento que le debía, tendría a un amigo por siempre! Y a renglón seguido su sicario de confianza mató a la viejita y se llevó el billete: qué risa, decía...

Y recordó al “Osito” y lamentó lo de la carta bomba y cayó en los políticos de la serie. Turbay un pendejo, sólo ávido de plata. Barco que no se daba cuenta de nada, Belisario, el más culto de los presidentes, pero absolutamente desentendido de las cosas y Gaviria, un señor que se dejaba mangonear y que mejor era que se dedicara a cuidar a sus ministros, una partida de culicagados que lo único que tenían era que eran bonitos...

Y con la decisión de quien emite una máxima para la historia, nos advirtió: hoy no me muevo del TV hasta que no aparezca FIN en la pantalla.

Y casi que le pregunto: ¿será que matan a Pablo?

Sin poder evitarlo, evoqué a nuestro parroquial escritor costumbrista, Rafael Arango Villegas y a una de sus obras más mentadas: De cómo narraba la Historia Sagrada el Maestro Feliciano Ríos. Y evoqué las acomodadas versiones del zapatero remendón, tratando de ajustar esguinces de memoria y vacíos conceptuales (así dirían los letrados). Y al salir, duré un gran trayecto tratando de calificar el nivel de penetración de los medios, revisando a McLujan y su aldea global y con serias preguntas por el futuro de un entorno en donde la realidad enlaza con la ficción y la supera. Por algo uno de los canales internacionales tiene en su eslogan algo similar...

Ya estoy esperando a que mis folículos pilosos hagan su labor y deba volver a mantenimiento: tal vez, el tema sea algo de la Franja de Gaza y del conflicto palestino-israelí. ¡Ardo a la espera de la interpretación de ese conflicto de siglos!

domingo, 18 de noviembre de 2012

¿CORRUPCIÓN EN LOS HOSPITALES?



AGUSTIN ANGARITA LEZAMA
Hablar de la crisis de la salud parece un tema trillado. Sin embargo, ocurre que cuando se habla reiteradamente de este tema, con el tiempo, tiende a naturalizarse, tiende a creerse que es normal que la salud viva en crisis y que lo único que podemos hacer es acostumbrarnos, porque es un problema crónico y sin solución. También se habla que la normatividad en salud está pensada para favorecer los poderosos conglomerados económicos que son dueños de las grandes EPS del país. Se comenta, casi todos los días, de la falta de recursos, de las exorbitantes deudas tanto del gobierno como de las EPS con los hospitales públicos que los mantiene casi en la ruina, al borde del abismo.
Por estos días ha tomado fuerza un rumor, que desde hace años circula por los pasillos y esquinas de los espacios de poder. Es el tema de la corrupción en las gerencias de las entidades de salud, ya sean hospitales, IPS o EPS. La gente señala como profesionales que vivían discretamente en algún modesto barrio de alguna localidad, después de ser nombrados en la gerencia de cualquier hospital, pasaron a vivir en lujosas mansiones compradas en exclusivos condominios de la capital. ¿De dónde sacaron para crecer aceleradamente su patrimonio? ¿Será por eso que es tan competida la selección de gerentes y que estén dispuestos a pagar gruesas sumas a los políticos que mueven sus hilos en las juntas directivas que los nombran?
Ya en Bogotá se empezaron a destapar actos de corrupción en las gerencias de hospitales. ¿Por qué será que las contralorías en lugar de salir a los medios a ufanarse por hallazgos fiscales que si bien existen, son insignificantes, mientras no ven como se quiebran los hospitales públicos y sus gerentes y altos funcionarios misteriosamente se enriquecen? ¿Cuál será el encanto que tiene ser nombrado gerente de un hospital sin recursos, con deudas astronómicas de todo tipo y con compromisos laborales incumplidos de difícil cumplimiento?
La gente dice que cuando el río suena… es porque algo pasa. Claro que la costumbre que está haciendo carrera en nuestro medio, es que si alguien denuncia un acto de corrupción, los corruptos no salen a explicar sus conductas y a demostrar su inocencia, sino que su defensa se basa en desprestigiar al denunciante. Son capaces de hablar mal hasta de la mamá de cualquier denunciante, buscando no aclarar su comportamiento, sino intimidar a los denunciantes para continuar con sus fechorías.
Una vez se posesionó un nuevo gerente en un hospital del departamento, demostró como tenía una nómina excesiva que desangraba las arcas de ese ente casi en bancarrota. Todo el personal que sobraba obedecía a cuotas de politiquería. Es decir, los jefes políticos estaban, como vampiros, chupando la sangre del presupuesto que debería servir para atender la salud de los pobres, a los que ellos dicen representar y a los que les piden frecuentemente su respaldo electoral. Al pusilánime gerente saliente no le importaba el futuro del hospital sino servir de la mejor manera a su jefe político.
¿Será que está pasando más de lo mismo en corrupción y politiquería, con la selección de gerentes para los hospitales públicos de segundo y tercer nivel, que está en proceso en este Tolima de nuestros amores?
@agustinangarita

sábado, 10 de noviembre de 2012

APRENDER Y ENSEÑAR EN AMBIENTES VIRTUALES DE APRENDIZAJE: UNA VISIÓN DESDE EL DOCENTE



Oscar López Becerra
Para buena parte de los estudiosos de la educación, los procesos de enseñanza y aprendizaje tienen vida y dinámicas de desarrollo e implementación propias. No obstante lo anterior, parece importante ensayar desde la práctica docente una visión que intente diferentes maneras de mediar entre la enseñanza y el aprendizaje, y de paso ver la acción docente como el eje central facilitador de todo sistema y proceso educativo. Por tanto, examinar las condiciones, competencias y oportunidades del docente en el escenario virtual permite hacer las siguientes consideraciones:
En primer lugar, la calidad de la docencia bajo la visión de los ambientes virtuales debe ser valorada a partir la perspectiva de los procesos de formación y de evaluación cualitativa, es decir, partiendo del referente que obliga a comprobar la presencia de un conjunto de particularidades, condiciones, elementos, e indicadores a nivel personal y colectivo del docente y que posibilitan el cumplimiento de fines, objetivos y metas de la educación.
En la valoración de la calidad de la docencia en ambientes virtuales, se debe certificar la validez, pertinencia y coherencia de los contenidos temáticos, así como los conocimientos y campos de formación de cada disciplina, de acuerdo con el marco pedagógico y didáctico de la educación en ambientes virtuales, y desde luego, reconociendo las posibilidades que proponen las TICS.
Juzgar la calidad de la docencia en ambientes virtuales también debe involucrar el punto de vista del estudiante, quien en realidad es quien asume el proceso de aprendizaje. En la educación tradicional las tareas y labores del docente implican unas posibilidades y obligaciones diferentes comenzando por las relaciones que se establecen con los estudiantes.
Estimar la calidad de la docencia en particular en ambientes virtuales de aprendizaje, puede acometerse desde muchas perspectivas y es posible confeccionarla a partir de los propósitos e intereses personales, institucionales y colectivos, considerando el acatamiento y aplicación de los estándares internacionales de educación virtual, así como de la utilización de los análisis provenientes de los estudios de deserción de los estudiantes en los diferentes niveles de educación
En la educación virtual toda transformación, enfoque o punto de vista, se convierte, de manera práctica -y por extensión de las funciones del docente-, en un instrumento o herramienta de evaluación, que ha de ser aceptada siempre y cuando se someta al reconocimiento y justificación de su soporte teórico, de su confiabilidad y validez con respecto a lo que comprueba y la manera como lo ha de medir.
Con relación a las obligaciones del docente para facilitar los proceso de enseñanza–aprendizaje, es importante destacar la manera como el profesor diseña y propone avances en la estructura del curso o área disciplinar para que se reflejen en los alumnos avances efectivos; así mismo, el docente debe manejar técnicas para comunicarse de forma efectiva de manera que promueva la cooperación y participación por parte del estudiante.
Inevitablemente los docentes requieren aprender un conjunto nuevo de habilidades de enseñanza para ocupar y crecer en su nuevo rol de gestor y promotor de la discusión y del estudio de las problemáticas que proponen las sociedades actuales. Para ello el docente debe esforzarse también por usar e ir obteniendo provecho de un lenguaje que inspire confianza y cercanía verbal; también es deseable utilizar un estilo de comunicación mucho más conversacional para apoyar a los estudiantes en la construcción de sus aportes personales, en la participación y en la discusión.
El docente en ambientes virtuales debe utilizar tácticas mucho más centradas en el estudiante y por lo tanto debe ser capaz de orientar el aprendizaje con la pregunta y la inquietud correcta; lo cual es más importante que proporcionar a los estudiantes la “contestación correcta”.
En este orden, es posible acogerse a la opinión de Luque (2003), para quien es más importante la calidad de las interacciones con el docente que la cantidad de las mismas.
De acuerdo con lo anterior, se asume como una virtud aceptable que el docente en ambientes virtuales se destaque por su presencia y cercanía, esto en muchos autores es un indicativo de la calidad. Esta cualidad es vista como un indicador de satisfacción de los estudiantes que se forman bajo el modelo educativo virtual.
Para finalizar, vale la pena hacer énfasis y plantear que la entrada de las TIC a los procesos de enseñanza y aprendizaje virtual es una opción totalmente pedagógica y didáctica que da contestación a muchos interrogantes:
· ¿Se debe dar un adiós definitivo a la clase presencial al transformarse las funciones y competencias del docente?
· ¿De qué manera la formación en ambientes virtuales está en capacidad de establecer relaciones reales entre los conocimientos, las necesidades, y los modelos de enseñanza y aprendizaje que requieren las sociedades actuales?
PARA SABER MAS :
Ver link: ambientes virtuales de aprendizaje: creación y facilitación
http://youtu.be/WmR1J7TH4B8

lunes, 29 de octubre de 2012

¿DONDE ESTÁ EL BIEN COMÚN?



AGUSTIN ANGARITA LEZAMA

El sueño de una sociedad democrática involucra la participación de la ciudadanía en múltiples escenarios de la vida social así como el compromiso moral de promover el bien común por encima de cualquier derecho individual a acumular privilegios y poder. Pero es un sueño.

La realidad es diferente. Lo que encontramos a diario son funcionarios que piensan que el bien común es beneficiar a su jefe y a su grupito político. Para ellos el cargo que ocupan se lo deben al político que lo recomendó y es a él al que le tienen que trabajar. Si beneficiando al jefe y su grupo la comunidad algo recibe, que bueno, pero el bien común es lo menos importante. Claro que para el discurso siempre se invoca.

Existen algunos presidentes de juntas de acción comunal, de acueductos comunitarios, de juntas de padres de familia o de comunas para quienes el bien común está representado en contratos para ellos (no importa que lo prohíba la ley) o para sus hijos, esposas o amigos. Igual ocurre con muchos contratistas. Lo interesante es que el contrato sea jugoso, que lo paguen pronto y que la interventoría no vea, no oiga ni entienda, después no importa si la obra queda mal hecha.

La gente se pregunta, si el ingeniero hablaba tanto del bien común, ¿por qué sus viviendas son realizadas con materiales de mala calidad, con especificaciones técnicas mentirosas, a sabiendas que eso perjudicará a la gente pobre que las habitará? ¿Por qué las instituciones educativas quedan con terminados tan de mala calidad, si deben ser hechas para el bien común? ¿Por qué el empleado público, al que le pagan con los impuestos que les cobran a todos los ciudadanos, trata tan mal y con tanta displicencia a esos ciudadanos que son los que aportan para sus pagos mensuales? Existen empleados que se sienten dueños de sus cargos y se resisten a aceptar traslados que no los desmejoran, pero que si les permiten aprender nuevas dinámicas y conocer otras experiencias y dar lo mejor de ellos para los usuarios de sus servicios. ¿Por qué se niegan a cambiar?

Es triste encontrarse con funcionarios sin iniciativa, resignados a esperar que pase el tiempo para pensionarse, haciendo lo menos posible y esforzándose muy poco. ¿Será que piensan que con esa actitud contribuyen al bien común? Mientras peor funcione el estado, que es la máxima expresión de lo público, la convivencia se afecta, la confianza desaparece y la sensación de angustia y temor crece. De la mano de esta inseguridad avanza la indiferencia, la apatía y la sensación de abandono. El estado es el generador de orden. Si el estado no funciona se le abren las puertas a la violencia y al desorden social. El orden se expresa en normas, conductas, decretos y leyes. Si las leyes y normas no se cumplen, crece la corrupción y el delito…

Se sabe que el delito es una consecuencia de un desorden social. El que ataca el delito sin atender la problemática social que lo produjo, se la pasará toda la vida persiguiendo delincuentes, sin resultados serios a largo plazo. Los problemas sociales necesitan un compromiso ético, de cada persona, de cada funcionario, de todos en general, por el beneficio colectivo, de lo contrario, todo empeorará…

lunes, 15 de octubre de 2012

EN LA MUERTE DE RODRIGO RESTREPO GALLEGO

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Lo vi cruzar una tarde el hall central de la Universidad de Caldas, en pleno paro nacional de profesores. Ya era Rector y se detuvo a mirar las caricaturas, no exentas de picardía, que sobre él y el suceso político poníamos en el piso de cemento cada mañana. Miró las caricaturas, sonrió y continuó rumbo a la oficina. Esa sonrisa sin mala leche ante la crítica la he recordado muchas veces como lección de animosidad tranquila ante los conflictos.

Luego, pocas veces quizá, coincidimos en sitios de tertulia nocturna; conversamos sobre cosas de la política nacional, de libros, poetas y momentos universitarios. En la conversación Rodrigo tenía la cabeza bien organizada, hablaba con elocuencia, carácter y dulzura; las frases la salían con el tono de quien tiene convicciones fuertes, arraigadas, sin pretensiones de erudición irritante.

Por casi una década, Rodrigo hizo parte de la locadelacasa: escribió textos de opinión política, ganó un concurso literario y compartió fotografías y poemas. Narró recuerdos de infancia y anécdotas de viaje empleando una escritura abierta, correcta, casi pedagógica, como es de esperar en un hombre que ligó su pensamiento y acción social a la educación de los jóvenes en Colombia. (http://www.lalocadelacasa1.blogspot.com/search/label/Rodrigo%20Restrepo)
Con entusiasmo de adolescente militante, criticó, polemizó y puso en tela de juicio opiniones de los habitantes de esta casa. Carlos Ricardo Escobar –con alcance de compinche hasta la muerte- es el testigo principal de las opiniones de Rodrigo Restrepo sobre las cosas que se han escrito en esta red de buenos amigos. Sus conspiraciones telefónicas las conocí a medias; solo sé que fueron transitando de la picardía a la solidaridad y compañía mutua ante el dolor.

Escribo esta nota sin animosidad o tristeza que empuje recuerdos, anécdotas o semblanzas; me quedo corto, pienso que estoy obligado a decir muchas cosas más de Rodrigo y su presencia en este lugar; también sé que eso ocurre porque debí haberle escrito hace meses, en vida, él lo hubiera disfrutado. Ahora sólo escribo inútilmente ante sus cenizas.

Mario Hernán López.

RODRIGO RESTREPO GALLEGO (In memoriam)


Ya muertos, vivimos muertos en los recién vivos.
En los relatos de quienes a la par con nosotros conocieron nuestros muertos.
En los retratos que sólo se exhiben de los muertos.

De "Estamos con los muertos" Rodrigo Restrepo 2003.